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Demi Lovato ha sido parte del mundo del espectáculo desde muy pequeña. Nacida en Nuevo Mexico, con una madre cantante y un padre ingeniero de sonido, la música era un camino natural para ella. Antes de cumplir los nueve años, tuvo la oportunidad de audicionar para Barney y sus amigos y luego se transformó en una estrella de Disney al mismo tiempo que empezaba a hacer sus primeras apariciones en el mundo de la música. Hoy en día, a los 28 años, ha producido 9 canciones que han logrado estar en el top 20 de los Billboard, sus 6 álbumes han alcanzado el top 5 en dichas listas y tiene millones de fans y seguidores en sus redes sociales.
Su madre, Dianna De La Garza, se trasladó a Dallas después de divorciarse del padre de Demi, Patrick Lovato. En su autobiografía Falling with Wings, De La Garza habla sobre la adicción de Patrick y la sospecha de un desorden bipolar que nunca fue diagnosticado y cómo esto afectó la vida emocional de sus hijas. ‘Mi corazón se rompió al darme cuenta que mis niñas habían visto y escuchado tantas cosas que debieron haberlas aterrorizado. Empezar de nuevo fue difícil, pero finalmente me sentí libre’, aseguró De La Garza.
El estrés emocional de su vida familiar y el estar en la mirada pública por ser celebridad a temprana edad le costó caro a Demi. A los 18 años fue diagnosticada con desorden bipolar después de haber sido internada por abuso de sustancias y bulimia. Desde entonces ha decidido hablar abiertamente de sus luchas con su salud mental, su vulnerabilidad y su continuo deseo por mejorar. Su honestidad ha tenido un gran impacto en la cultura de las celebridades, abriendo espacio para que otros artistas hablen públicamente sobre sus propios problemas.

