1. Deuda
Deuda médica, estudiantil, hipotecaria, automotriz o cualquier clase de crédito es algo completamente normalizado.
El consumidor estadounidense promedio tiene una deuda personal de $90,460. Y muchas industrias sacan provecho de esta situación. La deuda total de los consumidores en Estados Unidos asciende a un total de 14,1 billones de dólares.
Pero estas prácticas “normales” obligan a las personas a adquirir préstamos con tasas de interés elevadas, llevando a un endeudamiento mayor por parte de los intereses sumados al préstamo original.
Las personas y familias que tienen el dinero disponible para realizar grandes compras en un solo pago a menudo lo harán. Las personas que no tienen la misma opción tendrán que acudir a extender su deuda en varias cuotas que por lo general viene acompañada de interés, interés que tiende a aumentar de manera tal que el monto original es solo el principio de una extensa, creciente, y tortuosa deuda.
En muchas ocasiones las personas ni siquiera tienen la opción de comprar en un solo pago. Por ejemplo, los concesionarios de automóviles pueden negarse a aceptar dinero en efectivo. Muchos de ellos cobran una tasa de interés del 25% o más. En Shortchanged: Life and Debt in the Fringe Economy de Howard Karger, un comprador que había intentado adquirir un auto describió su experiencia diciendo: “El concesionario quería $1,900 por el auto… y no aceptaban dinero en efectivo por ninguno de sus autos… ellos querían que pusiéramos $1,000 y pagar $89 a la semana durante dos años…” Al final, eso equivaldría a más de $10,000 para un auto de $1,900.
Y, para complementar en aumento de la deuda promedio de la familia estadounidense, están los exorbitantes precios de la atención médica. Los precios de la atención medica crecen a mayor velocidad que el ingreso promedio. En los últimos diez años, el precio de la atención médica aumentó un 33% mientras que los ingresos promedios lo hicieron en un 30%. Esto lleva consecuencias. 24% de estadounidenses, del cual el 41% son de edad laboral, se encuentran actualmente pagando deuda por atención médica. Por esta razón, muchas personas simplemente descartan la atención médica como una opción en vez de una necesidad o descuidan la atención preventiva hasta verse realmente en graves problemas de salud. Los precios de un tratamiento médico pueden incluso llevar al endeudamiento de las familias financieramente bien organizadas, poniéndolos prácticamente en la elección de pagar o morir.
El aliento a esta crisis de deuda médica queda en evidencia cuando vemos que los alimentos más dañinos para la salud son también los más baratos y accesibles para todos. Esto sumado a su tendencia adictiva se convierte en el cómplice perfecto para alimentar este círculo entre las industrias alimenticias, las entidades de salud y, por supuesto, los encargados del crédito o, en pocas palabras, los bancos.